Una de las ideas más comunes cuando empiezas una nueva vida de casado y es hora de pedir una hipoteca para la compra de tu vivienda, es la de meter el importe del coche a comprar dentro de la hipoteca. Total, los intereses de las hipotecas son menores que los de los créditos personales y por ello se piensa que es mejor. Pero nada más lejano a la realidad.
Hay que tener muy en cuenta que el tiempo de amortización de un bien nunca debe superar el tiempo de vida del mismo, por lo que no tiene mucho sentido estar pagando en una hipoteca a 40 años un coche que te durará 15 como mucho.
Además, aunque las hipotecas tengan un interés bastante más bajo que los créditos personales (entorno a 4 puntos más bajo), el claro aumento de los tiempos de vencimiento de los mismos (40 años frente a menos de 10 de los créditos) hará que, aun teniendo intereses más bajos, al final termines pagando más, mucho más por lo mismo.
Así que la idea de meter en la hipoteca más allá del precio de la vivienda (coche, viajes, muebles, etc) no es tan buena como se puede pensar, porque a la larga siempre se terminará pagando más por esos extras.
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